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sábado, 13 de junio de 2015

Jessica Wright: “Las nuevas oportunidades que brinda el país permitirá el retorno de muchos compatriotas”



Gentileza.


“Estoy segura que las nuevas oportunidades que está brindando el país permitirá el retorno de muchos compatriotas que salieron en busca de mejores horizontes. Se de muchos que quieren regresar y les gustaría, porque a uno siempre le estira su país”, manifestó Jessica Wright

Velázquez, la paraguaya que en el 2008 había emigrado a España en busca de mejores oportunidades y en julio regresa al país para incorporarse al plantel del MOPC como flamante ingeniera civil.
 
Jessica tuvo un breve encuentro con el presidente de la República, Horacio Cartes, y el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Ramón Jiménez Gaona, en Madrid, en oportunidad de la visita oficial que el mandatario realizó a España.

El presidente Cartes le manifestó su satisfacción por su decisión y le recordó que uno de sus ejes de campaña electoral fue el retorno de los compatriotas que emigraron por falta de opciones en su país, entre ellas los cientos de enfermeras que viajaron a Italia.

Jessica hoy tiene 25 años (viajó con 18 a España), nació en Asunción, hizo sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Bautista de la capital, gracias al sacrificio de su madre. Su hermano menor también se encuentra radicado en España, estudiando Economía, y ahora espera terminar sus estudios y tener la misma oportunidad que su hermana.

Se recibió de ingeniera técnica de obras públicas, especializada en construcciones civiles e hidrología en la Universidad Politécnica de Madrid. Además, tiene una maestría en Hidrología y Gestión de Recursos Hídricos. Su proyecto de fin de carrera de la universidad (tesis) fue un estudio de las inundaciones en el departamento de Ñeembucú.

Jessica relató que en el 2007, cuando terminó sus estudios secundarios, tenía la intención de estudiar Ingeniería o Arquitectura, porque su pasión era trabajar sobre estructuras, pero las condiciones económicas de su familia, solventada exclusivamente por su madre, le impedían cumplir su sueño.

“Cuando ya estaba viendo otra carrera que sea compatible con los estudios y el trabajo, unos tíos paraguayos que viven en España me dijeron que querían ayudarme y que viniera a Madrid, en donde me darían techo y comida, y con el trabajo que pudiera conseguir me solvente los estudios”, recuerda.

Sin vergüenza alguna, incluso con cierto orgullo, Jessica recuerda que con la ayuda de sus tíos, para solventar sus estudios, trabajó limpiando casas, atendiendo niños, enseñando matemáticas, física y química a jóvenes, y hasta como laboratorista en la universidad a cambio de una beca.
 
“Llegué a España en mayo de 2008, e inmediatamente me preparé para el examen de selectividad, que es como el examen de ingreso en Paraguay, pero para todas las carreras. Los exámenes fueron en setiembre”, rememora la hoy flamante ingeniera civil.

Agrega que el primer año fue muy difícil, “estaba como perdida, tenía que estudiar mucho, suspendía las asignaturas, y a raíz de eso me iba esforzando todavía más tratando de ponerme al día en las asignaturas retrasadas; a la vez iba buscando trabajos distintos para poder pagarme el transporte, comprarme cosas para mis estudios, para mis necesidades personales y colaborar con la matrícula de la universidad, que ese primer año mis tíos y mi mamá ayudaron bastante”.

“Encontré trabajo cuidando niños, limpiando casas, cuestiones por horas, porque los estudios no me permitían tener un trabajo fijo. Cuando ya tenía más tiempo en la universidad, empecé a dar clases particulares a chicos de bachillerato y de secundaria, de matemática, física y química; a veces de dibujo técnico o de inglés para los pequeños”, señala con una sonrisa.

Su apasionante historia no se detiene allí. Cuenta que con el tiempo hizo que sus gastos sean lo menos posible para su familia. “Luego ya fui pagando sola la universidad, lo hacía a plazos. Un año pedí beca a la universidad, que me la dieron y me pagaban la matrícula a cambio de que trabaje en un laboratorio de la universidad. Además, seguía trabajando dando clases a niños”.

PROMOCIÓN DEL MOPC. El inicio de la historia que lo llevaría de vuelta a su país se dio de la manera menos pensada. Recuerda que terminó la carrera en diciembre de 2013 y hasta noviembre de 2014 no encontraba trabajo relacionado con su formación y seguía haciendo las labores de niñera.

Fue entonces cuando escuchó al ministro de Obras Públicas, Ramón Jiménez Gaona, en una visita que había realizado a España, hablar de las obras proyectadas en Paraguay y de la necesidad de contar con el concurso de profesionales paraguayos radicados en el exterior o de extranjeros que quisieran colaborar con el país.

“Me dije que como paraguaya a lo mejor querían contar conmigo, porque tenía un título. Empecé a averiguar cómo podía hacer y contacté con la Embajada (Paraguaya en España), con el Ministerio de Trabajo de España, y mi mamá y una amiga hicieron averiguaciones en Paraguay; contactamos con la Oficina Nacional de Empleo deParaguay, y fue así que hablé con la empresa Jobs, con el ministro del Trabajo, Guillermo Sosa, hasta finalmente firmar el contrato con el MOPC”.

Emocionada aún por la avalancha de hechos que se suceden desde noviembre del año pasado, Jessica cuenta que en su casa de Madrid hay cuatro jóvenes paraguayos más que están estudiando en la universidad, su hermano y tres primos con los que vive, y que hoy quieren regresar al país.

“Todos están haciendo una carrera universitaria con mucho sacrificio, porque sus padres se esforzaron mucho para ayudarnos a todos. Son todos paraguayos que quieren regresar al país si tienen buenas oportunidades como yo”, subraya.

Esos jóvenes están dispuestos a regresar y les entusiasma la idea, “porque a uno siempre le estira su país”, concluye la flamante incorporación del MOPC.


Fuente: lanación

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