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jueves, 17 de mayo de 2012

Alfredo Giménez, primer ingeniero aeroespacial recibido en EEUU


Crear para los cielos

Alfredo Giménez, de 24 años, se convirtió en el primer ingeniero aeroespacial paraguayo en los Estados Unidos. Su nuevo sueño: reconstruir el avión que fuera de Silvio Pettirossi, y convertirse en unos de los mejores pilotos de prueba de la historia.

El Ing. Giménez, junto a toda su familia luego de la ceremonia de graduación. / Gentileza


Alguna vez soñaba con aviones. Y no solo volar, sino convertirse en la herramienta intelectual principal para que ese avión transportador de sueños tome vuelo definitivo. Su nombre es Alfredo Enrique Giménez, tiene 24 años y el pasado 12 de mayo cumplió el principal desafío de su sueño: convertirse en el primer paraguayo graduado como Ingeniero Aeroespacial, tras culminar –y con honores– sus estudios en la Wichita State University, en Kansas, Estados Unidos.
Hoy, su optimismo es avasallante, tanto como la humanidad y capacidad intelectual que demuestra, con humildad, al agradecer continuamente a sus padres, amigos y a su formación primaria que logró en Paraguay. “Nosotros podemos. El paraguayo es capaz, y esta carrera es una opción factible para poder retornar al Paraguay y juntar a todos los ingenieros profesionales para establecer nuestra propia industria aeroespacial. Esa es mi visión y yo sé que se podría llegar a eso”, afirma Alfredo, hoy convertido en ingeniero.

Alfredo Giménez reside en Kansas, Estados Unidos, con su familia desde hace 11 años, luego de que su padre –piloto aviador civil– fuera expatriado para trabajar como instructor de simulador y avión en la compañía multinacional Flight Safety International, Hawker Beechcraft Learning Center. El sueño de los aviones, entonces, se produce casi como una extensión familiar.

Esos primeros pasos

Antes de los éxitos, sacrificios. Antes de la alegría, sufrimiento. Esa parece ser la clave que se repite en el final feliz de Alfredo. El cambio abrupto de país y de entorno social significó para él un importante desafío emocional. “Los primeros años fueron bastante difíciles y un desafío en lo emocional. Acababa de cumplir 13 años, y mi amistad con mis amigos en el colegio (Colegio del Sol, quienes siguen siendo mis mejores amigos) se empezaba a solidificar. Aparte que nunca es fácil dejar a los primos, tíos, abuela y embarcarse a una nueva vida, lejos del país”, recuerda.

Pero no pasó mucho tiempo para que el paraguayo pise tierra y salga a pelear por sus metas. “En lo que fue adaptación a mi nueva vida en Kansas, pienso que me adapté bastante rápido gracias a una pasión interna que tenía yo de triunfar; la ayuda de mi familia, y una tremenda educación que el Colegio del Sol me proveyó”.

Aquellos primeros pasos fueron fundamentales. Sus avances con el idioma inglés fueron creciendo y de pronto se vio tomando clases con los alumnos americanos, distinguiéndose incluso con honores. “Ingresé al Curtis Middle School y tomé clases de verano; y luego comencé un programa especial diseñado para individuos cuyo idioma materno no es el inglés, llamado ‘English as a Second Language’, en el 8º grado. Sobresalí como mejor alumno del programa y en 3 meses ya estaba tomando clases normales con alumnos americanos. De ahí en más pasé a Highschool (Heights High School), donde me recibí con honores y en Top 5% de mi clase, y ahora como Ingeniero Aeroespacial de la Wichita State University”, enumera el joven, a modo de repaso por cada paso que terminaron por coronarlo como un verdadero profesional recibido en los Estados Unidos.

¿Yo ingeniero?

Era su último año en el secundario, y él todavía pensaba estudiar Administración de Empresas, teniendo en mente llegar a ser un gran ejecutivo de alguna compañía. Hasta que su profesor de Física notó que sus virtudes destacaban al paraguayo por sobre los demás. “Los problemas no me eran difíciles y fácilmente reconocía algoritmos para poder encontrar las soluciones. Yo era consciente de eso, pero no le daba mucha importancia. Un día mi profesor de Física se me acercó luego de clase y me dijo que estaba muy impresionado con mis altos puntajes en los exámenes y me recomendó que estudie ingeniería”, relata.

El comentario lo tomó por sorpresa, pero no lo pasó en alto. “Me tomó bastante desapercibido lo que me dijo, y comencé a maquinar. Le pregunté qué clase de ingeniería había y él me pregunto: ‘Well, what do you like?’ (‘Bueno, ¿y qué te gusta?’)”. Ese, al fin, fue el momento donde las piezas se le empezaban a aclarar.

“Ahí mismo, y en ese instante, todos mis pensamientos se condensaron a una sola palabra: aviones. Mi papá es piloto aviador categoría Transporte de Líneas Aéreas e Instructor. Él fue piloto de nuestra extinta Línea Aérea de Bandera LAP (Líneas Aéreas Paraguayas, luego LAPSA) y en Estados Unidos trabajaba como instructor en vuelos reales de instrucción en jets y en los simuladores Nivel D; y gracias a él toda mi vida fui expuesto a aviones desde que era pequeño, y siempre me gustaron los aviones de ahí en más. Nunca descubrí el poder de su influencia hasta ese momento”, señala.
Desde allí, Alfredo vio en su padre casi un avión de herramientas para ayudarle a acercarse a su realización profesional. “De ahí en más le pedí a mi papá que me llevara a la Wichita State University para recorrer la facultad de Ingeniería Aeroespacial, y el resto fue historia”.

El paraguayo descartó distintas posibilidades de becas por el fútbol en dos universidades (Bethany College y Coffeyville Community College), al igual que una oportunidad en la prestigiosa West Point Academy del U.S Army. Finalmente, tomó la beca que le ofreció la Wichita State University por honores académicos, y comenzó mi trayecto hacia el título que hoy en día lleva con mucho honor, pero también humildad.

Con solo 24 años te recibiste como Ingeniero Aeroespacial en la Wichita State University, con honores, siendo el primer paraguayo en dicha especialidad. ¿Cómo se vive este nuevo gran desafío?
El sentimiento que tengo ahora mismo es indescriptible. No solo por lo que se alcancé, sino también porque me dio la oportunidad de mirar atrás y ver que a tus espaldas no solo estaba tu familia y tus amigos apoyándote, sino toda una Nación. Yo representaba al Paraguay en cada examen desafiante de aerodinámica, controles de vuelos automatizados, aeroestructuras, propulsión, dinámica orbital, y dejé en alto el nombre de nuestro país diseñando (con otros cuatro compañeros increíbles: Mitch Nord, James Winkel, Tawny Blumenshine y Wes Lambert) un avión a escala no convencional inspirado en las manta rayas.

En estas etapas de estudiantes avanzados se diseñan aviones a escalas por los costos y por seguridad. Aunque estos aviones cumplen las mismas funciones que los aviones normales, parecida a las maquetas que construyen las arquitectas (como mi mamá). Nuestro avión voló increíblemente y fue receptor de cuatro premios (American Institute of Aeronautics and Astronautics, Cessna Aircraft Company, Boeing Company y Bombardier Learjet) como mejor proyecto de ingeniería aeroespacial, al igual que me gané el respeto del Decano de la Facultad de Ingeniería Aeroespacial, quien se ofreció para ser mi referencia profesional para cualquier compañía que estuviese interesada en contratarme. Entonces, lo que me resta hacer ahora es tomar todo con mucha humildad, pero seguir avanzando en lo personal.

El siguiente desafío a largo plazo que me aguarda es comenzar el proceso para llegar a conseguir mi licencia de piloto de aviones bimotores, y trabajar como ingeniero aeroespacial y piloto en vuelo de prueba de aviones experimentales (Experimental Flight Test Pilot) y dejar mi legajo en la historia como unos de los mejor pilotos de pruebas así como Chuck Yeager o Neil Armstrong.


EL VIDEO: Tesis final de investigación de Alfredo Giménez, en la Wichita State University.


-¿Cuál fue tu principal obstáculo durante tu vida como estudiante en los Estados Unidos?
-Obstáculos siempre existen en cualquier carrera profesional. En la Ingeniería Aeroespacial las asignaturas son muy complejas y exigen muchísima matemática de alto estándar. No se puede dejar un solo día sin estar sobre los libros, y de todas maneras muchas veces los resultados de un examen no son lo que uno esperaba. Y es en esos momentos duros cuando nos invade una gran nostalgia por la vida tranquila y familiar que uno dejó en Paraguay. Cuantas veces no quise yo en un momento así estar en la casa de mi abuela, con mis primos y mis tíos merendando un sábado a la tarde, o con mis amigos divagando o jugando un buen fútbol. Y es como si esa nostalgia, ese pensamiento, es a la vez un bálsamo para el espíritu que nos hace levantar y seguir.

Aquí me gustaría destacar que los cinco miembros familiares (mis padres, mi hermana Marcela y mi hermano Santiago) obtuvimos la Residencia Permanente o Green Card, pura y exclusivamente a la capacidad y al esfuerzo de cada miembro familiar. Mi hermana también se graduó Magna Cum Laude de la Wichita State University y mi hermano esta en el ultimo año de administración de empresas en la misma universidad.

-Tu tesis versó sobre el avión no tripulado para misiones específicas, ¿qué podés comentarnos de tu trabajo de investigación?

-Mi tesis fue un trabajo grupal constituido por 5 personas donde cada uno de nosotros tenía su área especifica que investigar que envuelven el diseño de un avion: aeroestructuras, propulsión, aerodinámica y dinámica de vuelo. Mi grupo fue elegido para participar en la competencia nacional que se realiza entre todas las universidad de los EE.UU que tiene Ingeniería Aeroespacial llamada “Design Build Fly” como parte de su currículum, la cual consiste en diseñar un avión que complete 3 misiones especificas satisfactoriamente.

Este año las misiones consistían en volar la mayor cantidad de vueltas posibles en 4 minutos, volar con 8 barras de acero análogo a pasajeros con un peso total de 1.8 kilogramos, y volar con 2 litros de agua hasta 100 metros luego descargar el agua el cual era cronometrado. El desafío para nosotros era realizar estudios de sensibilidad para identificar los parámetros cruciales para ganar la competencia y luego diseñar, validar, construir, probar el mejor avión posible, y obviamente competir y ganar (…).

-¿Cuáles son tus proyectos más próximos?

-Entre mis proyectos a corto plazo figuran ayudar en el Proyecto Pettirossi, donde están reconstruyendo el avión que fuera de Silvio Pettirossi, llamado “Deperdussin B”; trabajar como Ingeniero Consultor en Vuelos de Prueba de Aviones Experimentales, conseguir mi licencia de piloto de aviones bimotores, preparándome también para estar competitivo en el momento de aplicar para trabajar en la NASA más adelante.

-Estás empezando un análisis para encontrar el ángulo de incidencia del estabilizador horizontal y centro aerodinámico (punto de presión) y el centro de gravedad de la replica que hacen del “Deperdussin B”. ¿Cómo planeás organizar este proyecto?

-Planeo utilizar ecuaciones lineares clásicas presentadas en los libros de aerodinámica, al igual que los planos del avión para calcular a mano lo pedido. Luego verificar mis cálculos utilizando el programa el cual ya he mencionado, llamado Athena Vortex Lattice, y por último contactar con el museo de Shuttelworth en Inglaterra, donde han satisfactoriamente reconstruido y volado una réplica del mismo avión para averiguar los datos técnicos que ellos poseen y compararlos con mis cálculos para identificar el margen de error. Por último, presentaré mis resultados finales en forma de reporte de ingeniería a los directivos del proyecto.

-¿Está en tus planes regresar al Paraguay para establecer nuestra propia industria aeroespacial?

-Sí, está en mis planes a largo plazo, regresar a mi país natal y posiblemente comenzar una compañía nacional de manufactura de aviones comerciales y militares; al igual que radares y, por qué no, satélites. Yo confió totalmente que esta posibilidad es absolutamente factible, y pienso que el Paraguay, por su estratégica ubicación en el centro de Sudamérica, podría tener contundencia en el mercado aeroespacial. Igualmente con mi padre estamos trabajando en un proyecto que está en sus etapas iniciales.

-¿Qué consejos le darías a los jóvenes que sueñan con encaminarse hacia a la ingeniería aeroespacial?

-Los consejos principales que yo daría a los jóvenes que tienen el mismo sueño que yo alguna tuve son no temer al nivel de complejidad que presenta esta carrera, no pensar que siguiendo esta carrera en Paraguay no funcionaria, y que, literalmente, se animen a volar alto. Todo en esta vida es posible con dedicación y perseverancia.

Fuente:ABC

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