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domingo, 26 de julio de 2015

Conozca al profesor cuyo amor por la astronomía sorprende a la NASA



Conozca al profesor cuyo amor por la astronomía sorprende a la NASA
Libros. El profesor Blas Servín cuenta con numerosos materiales y bibliografías que le llegan del mismo Vaticano.

Blas Servín cuenta que desde pequeño inició su pasión por contemplar el espacio exterior. Vivió 10 años en Roma, investigó en los archivos secretos del Vaticano y realizó aportes sobre la cosmovisión guaraní.



Por Pepe Vargas
jvargas@uhora.com.py


Siempre cuando algo ocurre en el espacio exterior, todos acuden a él. A sus 65 años, el profesor Blas Servín se considera un enamorado de la astronomía. Hace una semana recibió un inédito reconocimiento de la mismísima Agencia Espacial Estadounidense (NASA) por su abnegada promoción de las ciencias en Paraguay y por sus investigaciones que trascienden las fronteras del país.

–¿Cómo inició su vocación por la astronomía?
–Mi papá era de comunicaciones y me gustaba todo el tema de las antenas y me gustó siempre la astronomía. En el año 75, estando en Italia, compré un telescopio y comencé a interesarme; tengo hasta hoy los primeros libros de aquella época.

Regresa al país en el 85 y crea junto a unos amigos el Club de Astrofísica del Paraguay, del cual fue vicepresidente hasta 1993. Comenta que con el profesor Alexis Troche Boggino, que era astrónomo profesional, participó de algunos cursos porque –como se sabe– en Paraguay no existe la carrera de Astronomía. "Somos todos aficionados y nos dedicamos a la divulgación", aclara y relata que en el 94 funda la Asociación de Aficionados a la Astronomía (AAA), luego de que se produjera el eclipse total de sol en julio de ese año.

"Tuvimos la visita de casi 300 japoneses de una universidad de Tokio. Quedaron impresionados en cómo trabajamos", dice al mencionar que los estudiantes nipones donaron un telescopio "muy bueno para la época" y un planetario de parte del Gobierno de Japón.
Corría el año 2000.

–En esa época usted ingresa a la Sociedad Científica del Paraguay. ¿Cómo se dio eso?
–Así es. Ingreso como miembro de la sociedad científica por un trabajo sobre astronomía guaraní (...). Este trabajo gustó. Cómo ven el cielo los indígenas, cómo son las imágenes que ellos ven, eso está publicado en astropar.club.

–¿Cómo hizo este trabajo; qué referencias tomó?
–Tomamos investigaciones que se realizaron en su momento. Ellos –los indígenas– utilizan la astronomía en el sentido práctico, son agricultores y necesitan saber cuándo sembrar y cuándo cosechar. Así se fijaban en las constelaciones del cielo y con eso el guaraní creó figuras como las que utilizamos nosotros. Hicimos las figuras de ese cielo, que nunca se hizo. Mi hermana, María Griselda, es arquitecta y dibujante y me dice: 'voy a trabajar contigo en esto'. Tenemos, por ejemplo, la referencia del tigre que se traga a la luna; entonces ella dibuja eso y gustó mucho. Llegaron a hacer estampillas del correo paraguayo en 2001.

Ese trabajo recorrió universidades de Buenos Aires y recibe la propuesta para formar parte de la Sociedad Interamericana de Astronomía en la Cultura, con apoyo de España. Tuvo el honor –dice– de presentar su trabajo ante los mejores antropólogos de la Escuela de Antropología e Historia de la Universidad de México. También expuso en universidades de Ecuador, Argentina, Bolivia y Chile. "Ahora me invitan para el 12 de octubre en Río de Janeiro", comenta.

–¿Cuánto queda por saber sobre cosmovisión indígena?
–Mucho. El sueño que tengo ahora es conseguir algún apoyo y trabajar en el Chaco; ir allí porque se pierde. Los propios indígenas de hoy te hablan mucho de Ñandejára, porque están totalmente con el tema de la religión, ya perdieron su cosmovisión.

Su teléfono –en este tramo de la entrevista– no para de sonar. Le llaman de distintos medios de prensa, amigos y colegas de la región felicitándolo por la distinción que recibió por parte de la NASA. Incluso recibió un mensaje especial de la embajada norteamericana.

–¿Se esperaba esto?
–No. Nunca. El profesor (Derrick Pitts, representante de la NASA) decía esto no es común ver y lo que vamos a hacer ahora es algo muy especial, y ahí me quedé emocionado. Me impresionó mucho, porque lo que hago es para divertirme (...) Hay que ser realistas, somos aficionados; pero trabajamos bien.

–¿Qué fue lo que le dieron?
–Me entregaron un escudo con la insignia de la agencia espacial, un símbolo nomás. También me enviaron dos libros sobre manuscritos de Galileo Galilei y un dispositivo para observar el sol, una joyita es. Es práctico, muy didáctico, especial para divulgación.

–¿Por qué cree que recibió esta distinción de la NASA?
–Están impresionados por lo que hago. Lo que llama la atención afuera es cómo trabajo sin dinero. Fortunas se dan para estas cosas, yo no. Tengo mi sueldo en el Observatorio de San Cosme y acá vivo divulgando ciencia en el planetario. Eso sí, no me puedo quejar de la atención. Mi capital es ese, la gente.

Hace unos ocho años tiene a su cargo el Centro Astronómico Bicentenario que recibe unos 6.000 visitantes al año; y el Observatorio de San Cosme y Damián que anualmente reporta al menos 17.000 turistas.

Antes de despedirse, el profesor muestra numerosos documentos –verdaderas reliquias– que logró sacar del archivo secreto del Vaticano. Trajo datos sobre estadía de Francisco Solano López en Roma, en 1854, y los quiere publicar. Además, trajo sendos papeles diplomáticos sobre correspondencia mantenida entre los diversos gobiernos paraguayos y el Estado Vaticano.
 
 
Fuente: ultimahora

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