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domingo, 23 de febrero de 2014

Pobreza y desigualdad en Paraguay (Mitos y Realidades)




En el Paraguay existe menos pobreza y desigualdad de lo que creen los Gobiernos, según el Dr. Wagner Enis Weber, egresado de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas del Brasil. 

No estaríamos tan mal como nos presentaban los datos que habitualmente se manejan a nivel local como internacional, lo que debería complacernos a todos, salvo a quienes tienden a distorsionar la realidad por razones ideológicas, económicas o algún interés político oculto. 

El Dr. Weber desmiente la opinión generalizada de que el crecimiento económico del Paraguay no está beneficiando a los pobres y afirma que, cualquiera sea el método empleado, la pobreza está disminuyendo. 

Pero más allá de sus estimaciones, el informe vuelve a evidenciar que uno de los grandes problemas con que tropezó y tropieza la acción del Gobierno nacional es la falta de información confiable que existe en nuestro país. 

Si se quiere combatir seriamente la pobreza y desigualdad, se debe saber cuántos son los afectados, dónde están y quiénes son.

En el Paraguay existe menos pobreza y desigualdad de lo que creen los Gobiernos, según el Dr. Wagner Enis Weber, investigador egresado de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas del Brasil. 

No estaríamos tan mal como nos presentaban los datos que habitualmente se manejan a nivel local como internacional, lo que debería complacernos a todos, salvo a quienes tienden a distorsionar la realidad por razones ideológicas, económicas o algún interés político oculto.

En otro orden, hay organizaciones no gubernamentales que reciben fondos de los países ricos para paliar los dramas sociales, pero también para abonarles altos sueldos a sus gestores. Igualmente están, por ejemplo, los que buscan motivos para el lamento cotidiano, sin proponer medidas para remediar la triste situación. 

Para todos ellos es una pésima noticia la que el economista brasileño dio en una larga y muy aclaratoria entrevista publicada por nuestro diario, apoyado en atinadas consideraciones metodológicas y datos comparativos elocuentes.

Hasta ahora, los quejosos habían tenido la gran ventaja de no ser desmentidos ni siquiera por las estadísticas oficiales. 

Es que hasta ahora a las autoridades nacionales no les molesta que el Paraguay figure entre los países más pobres, ya que así fluyen con mayor facilidad los “préstamos para el desarrollo” cuyo manejo resulta muy rentable para los funcionarios gubernamentales del área.

Dado que las Encuestas de Hogares mostraban una gran reducción de la pobreza extrema en el interior del país y un aumento en la Gran Asunción, en febrero de 2008, bajo el Gobierno de Nicanor Duarte Frutos, a la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) se le ocurrió –no podemos suponer que con mala intención– alzar arbitrariamente el costo de la canasta básica para medir la pobreza en el área rural y bajó el costo de la usada para medir la pobreza en el área metropolitana, con el resultado de que la pobreza extrema en todo el país llegó ese año al 19%, cuando según los precios manejados hasta entonces debería haber sido del 14,3%. 

Si se usara la metodología del Banco Mundial –un valor en dólares diario como ingreso mínimo– la pobreza extrema habría sido en 2010 de poco más del 7%, a diferencia del 18% de la última cifra oficial, que data de 2011, atendiendo a los parámetros expuestos por el investigador brasileño.

El Dr. Weber desmiente la opinión generalizada de que el crecimiento económico del Paraguay no está beneficiando a los pobres y afirma que, cualquiera sea el método empleado, la pobreza está disminuyendo, pues de lo contrario no se explicaría un aumento anual del consumo de entre el 20 y el 30%. 

El propio Banco Mundial habría detectado que, entre 2002 y 2010, la participación de los más pobres en el ingreso total subió de 2,5% a 3,3%, en tanto que la de los más ricos bajó del 60 al 56%, lo que sería la segunda mayor caída de la desigualdad en América Latina después de Brasil. 

Ciertamente, no resulta asombroso que, según el entrevistado, en el mismo lapso haya crecido espectacularmente la compra de bienes durables –heladeras, televisores, teléfonos móviles, motocicletas– por parte de la población de menores ingresos. 

La percepción visual de la gente del consumo a lo largo de estos años coincide con esa afirmación. Si en la capital hubo un aumento de la desigualdad es porque los aumentos salariales de los funcionarios públicos de Asunción fueron muy superiores a los de los trabajadores del sector privado, como ya se señaló más de una vez. 

Según el estudio, la reducción de la desigualdad a nivel nacional se debe a los agronegocios, al generar dólares que en buen porcentaje permanecen en el entorno de las fincas productivas y tienen un gran efecto multiplicador. 

La estabilidad del guaraní hizo que el trabajador paraguayo triplicara su ingreso en dólares en los últimos diez años, disminuyendo así la pobreza y la desigualdad.

Más allá de sus estimaciones, el Dr. Weber vuelve a evidenciar que uno de los grandes problemas con que tropezó y tropieza la acción del Gobierno nacional es la falta de información confiable. Por lo tanto, si se pretende incidir en la realidad, resulta indispensable conocerla bien porque, antes de proponerse combatir seriamente la pobreza y la desigualdad, es lógico que se debe saber cuántos son los afectados, dónde están y quiénes son. 

El programa Tekoporã, de la Secretaría de Acción Social (SAS), incluye transferencias monetarias a los hogares en situación de extrema pobreza.

Como no hay datos ciertos sobre ella, mal podría la SAS planear sus acciones e identificar a sus destinatarios: si se guiara por los datos oficiales, es de presumir que está gastando más de lo necesario al beneficiar a personas que ya tienen satisfechas sus necesidades básicas. 

Si ignora la magnitud de la pobreza, no sabemos cómo la Secretaría Técnica de Planificación (STP) podría elaborar sus planes indicativos para el sector privado e imperativos para el público. 

Ahora se propone registrar a los pobres, es decir, hacer lo que vaivai hacen otros organismos. Habrá que ver cómo seleccionará a las personas a ser registradas, pues para ello deberá tener algún criterio a priori, salvo que espere que quien se considere pobre vaya a inscribirse porque así se lo pide la STP.

Está bien claro que el Gobierno y el propio sector privado necesitan contar con información verdadera acerca de la pobreza y la desigualdad. Por eso es que son tan deplorables los rotundos fracasos del Censo de Población y Viviendas realizado en 2012 y del censo agropecuario impulsado en 2013 por el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert).

También con relación a la tenencia de la tierra se manejan cifras arbitrarias, que se repiten alegremente y muestran una altísima concentración de la propiedad inmobiliaria. Como faltan datos ciertos, es para aplaudir el reinicio de los trabajos. Las últimas estadísticas, muy dudosas, derivan del censo agropecuario de 1991.

No se puede negar, en absoluto, que la pobreza y la pobreza extrema constituyen una dolorosa realidad para muchas familias paraguayas y que hay mucha desigualdad en la distribución del ingreso. 

Sin embargo, los datos que se manejan en el debate público y que hasta el actual Gobierno emplea para diseñar políticas –Horacio Cartes prometió reducir a la mitad la pobreza extrema– no reflejan con exactitud la dimensión de ambas expresiones de la realidad social nacional, por lo que urge contar con datos ciertos para no hablar en vano ni actuar a ciegas, como está sucediendo en la actualidad.
 
 
Fuente: ABC
 
 
WEBER ADVIERTE SOBRE FRACASO DE LOS MODELOS IMPLEMENTADOS EN LA REGIÓN 
 

Economista propone cultura del trabajo para salir de la pobreza


El economista brasileño Wagner Enis Weber dijo que Paraguay no debe caer en políticas engañosas para revertir la pobreza, como las implementadas en países como Brasil, Argentina y Venezuela, sino seguir el modelo que fomenta la cultura del trabajo, a través de la producción, la industria y servicios. 



El profesional brasileño expuso sus tesis ante los asociados de Cerneco sobre economía paraguaya y puso en tela de juicio las estadísticas sobre pobreza en el país. / ABC Color
 
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/ ABC Color
  


En una exposición llevada a cabo en el local del Centro de Regulación y Normas de la Comunicación (Cerneco), destacó que el Paraguay debe insistir en lo que ha venido haciendo hace años, con lo cual redujo significativamente los niveles de pobreza existentes en el país. “¿Cómo lo hizo Paraguay? A través del crecimiento de la economía, producción agropecuaria, industrias, servicios e inversiones fuertes”, resaltó el especialista.

Añadió que en nuestro país hoy se habla mucho de la “alianza público-privada". “Pero para qué tanto escándalo. ¿Qué es lo que tuvo más éxito en Paraguay? Un ejemplo espectacular son las empresas de telefonía celular. Desde el inicio se prohibió el monopolio y es iniciativa privada, y el resultado son los cientos de millones de dólares en inversiones y es el servicio con la mayor tasa de densidad junto con los demás países más avanzados”, expresó.

Weber mencionó como una experiencia exitosa en el Paraguay las inversiones realizadas en puertos privados, juntamente con la navegación fluvial, que han facilitado tremendamente las exportaciones de granos del país. “Actualmente Paraguay tiene una estructura portuaria mucho más moderna de transporte de granos que Brasil, que sufre aquellas inmensas colas que duran días en sus puertos”, resaltó.

Sobre el mismo punto, agregó que la experiencia con “Tape Porã” (concesionaria de la Ruta VII) para él es un caso exitoso, porque aquí se hizo exactamente al revés de lo que se hizo en el Brasil, donde las concesiones fueron un enorme negociado, en que se entregaron rutas al sector privado, con la promesa de realizar las duplicaciones de los pavimentos, pero que comenzó a cobrar los peajes mucho antes de que hiciera, y que hace 20 años no ha hecho las famosas duplicaciones. “Acá, Tape Porã hizo primero las duplicaciones y después comenzó a cobrar los peajes. Entonces, ustedes ya tienen los modelos a seguir”, remarcó.

El economista comentó que su trabajo actual, desde el 2009, es traer inversiones (brasileñas) al Paraguay, y que en estos momentos está instalando una industria plástica en Villarrica. 

Aclaró que eligió esa ciudad, porque es la que garantiza fluido eléctrico de mayor calidad, considerando que la industria plástica no se puede pegar el lujo de tener cortes o pestañeos constantes, porque eso rompe las máquinas, que son de alta precisión. 

Acotó que en Villarrica la energía es de calidad, porque el servicio está a cargo de una empresa privada (Clyfsa). “Esta empresa es una competidora de la ANDE, entonces ya existe aquí un modelo establecido que se debe seguir y replicar. No hay que inventar nada, pero lo que no hay que hacer es copiar aquellos modelos que fracasaron o están fracasando en otros países, donde ha habido concesiones afectadas por negociados".
 
 
Fuente: ABC
 

P.U.M.A.: si la DGEEC no actualiza sus cifras, estaríamos gastando "tiempo y dinero" en algo inservible para el país ya que la promesa del nuevo gobierno es reducir la pobreza extrema al 7%, sin embargo, dicha cifra ya está en 7% en la actualidad.

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