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domingo, 27 de diciembre de 2015

Nigel marcó un antes y un después en la medicina paraguaya



Nigel, un guerrero de la vida


Por Claudia Merlos


“Él es un guerrero”, dice el papá de Nigel Domínguez, un pequeño de cinco años a quien no le dieron ni 32 horas de vida al nacer. El niño es un ejemplo para todos y, además, evidencia con su historia los avances de la medicina en Paraguay. 







Nigel es el primer hijo de Víctor y Rossana. Nació en junio de 2010 en el Hospital de Barrio Obrero. Hasta ese momento, nadie sospechaba que tendría problemas cardíacos, ya que los estudios previos no lo indicaban. “Los otros niños que iban naciendo estaban rosaditos, pero él nació completamente azul. Le dieron solamente 32 horas de vida, dijeron que no iba a poder aguantar”, recordó Víctor.

Le hicieron el test del piecito y le detectaron una patología que tienen pocas personas en el mundo, que es la Atresia Pulmonar con Comunicación Interventricular, y un Ventrículo Derecho Hypoplásico.

La American Heart Association explica que la Atresia Pulmonar es una patología cardíaca caracterizada por la ausencia de la válvula pulmonar. Esto hace que la sangre no pueda correr desde el ventrículo derecho del corazón hacia la arteria pulmonar y luego hacia los pulmones. Esto se debe a que esta vía no se desarrolla completamente.

En el Hospital de Barrio Obrero, en aquel entonces, no se contaba con un servicio de Pediatría con especialización en cardiología. De hecho, esta área de la medicina recién estaba dando sus primeros pasos firmes en Paraguay, en lo que refiere a tratamiento de niños. Los médicos decidieron trasladarlo al Hospital Pediátrico “Niños de Acosta Ñu”, que se convirtió prácticamente en el segundo hogar de la familia Domínguez.

Los tratamientos cardíacos para niños recién estaban siendo desarrollados y el Pediátrico, que hoy ya es una importante referencia, estaba empezando. Todo eso hizo que Rossana y Víctor no tuvieran tantas esperanzas al principio. Nigel superó las primeras 32 horas, lo cual fue un gran alivio. Sin embargo, los desafíos iban acrecentándose.

Cuando cumplió 15 días, el pequeño se sometió al primer procedimiento quirúrgico, que según los médicos, será el primero de tres. “Esa cirugía se tuvo que hacer para sobrevivir. Entro luego a terapia intensiva, cada 24 horas lo podíamos ver, era muy delicado su estado porque en cualquier momento se le podía tapar de nuevo el tubo por el que lograba respirar”, recordó el padre del pequeño.

Siguieron los desafíos


Nigel logró ser dado de alta luego de esta primera cirugía, pero los médicos le advirtieron a su familia de que al menos hasta los cinco años, si sobrevivía, debía someterse a dos cirugías más. Lastimosamente, los profesionales médicos paraguayos aún no habían hecho este tipo de operaciones hasta ese momento. Iba a ser el primero, con todos los riesgos que ello implicaba.

Este era el desafío más grande que tenían por delante, pero no el único. Los medicamentos que Nigel debía consumir eran costosísimos e incluso alcanzaban millones de guaraníes. Afortunadamente, las puertas que tocaron se abrieron y recibieron la solidaridad de la gente y de la Fundación CeCi, que trabaja desde hace años con las familias cuyos hijos son tratados en el Pediátrico.

“Cada semana, de esos dos años íbamos y veníamos del hospital. Nigel no podía salir, estaba en la casa todo el tiempo”. Los cuidados extremos hicieron que esté listo para la segunda cirugía de su corta vida. Los médicos del Hospital Pediátrico recibieron capacitación y apoyo de profesionales norteamericanos, que vinieron luego para la tercera cirugía.

Nigel logró salir nuevamente airoso de este segundo procedimiento. Pero tenía por delante la tercera cirugía, la denominada Operación de Glenn, que nunca antes se había hecho en el país. Los médicos que monitorearon el proceso anterior a la cirugía llegaron hasta nuestro país en abril de este año, exclusivamente para tratar a Nigel.

Su vida hoy


Víctor, al recordar todo lo que pasó Nigel, repite una y otra vez que su hijo “es un guerrero”. La debilidad que tenía hace cuatro meses tras la última operación, hoy se convirtió en sonrisas y ganas de jugar. “Anteriormente no podía respirar ni caminar, ni siquiera podía tomar agua. Con esto último, superó todo eso y por fin tiene una vida normal, como cualquier niño de su edad”, manifestó el agradecido y emocionado padre.

Toda la experiencia que Nigel adquirió durante sus años en el hospital, pareciera que lo hizo madurar más rápido. A sus cinco años, habla perfectamente y entiende que debe cuidarse, que está enfermo. Antes de la última cirugía, manifestaba su deseo de jugar como los demás niños, pero se daba cuenta que todavía no podía, contó Víctor. Afortunadamente, esto cambió e inclusive ya asiste a la guardería.

“Nigel logró insertarse en todos los aspectos. Él está muy feliz, por fin tiene una vida normal”, indicó Víctor. El papá del pequeño luchador no dejó de agradecer en ningún momento de la entrevista a los profesionales del Hospital Pediátrico, que demostraron ser de primer nivel y que tienen una verdadera empatía por los niños, más allá de lo meramente profesional. De hecho, el caso del pequeño marcó un antes y un después en la medicina paraguaya.


Fuente: ABC

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