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sábado, 4 de abril de 2015

Optimismo, la dicha del paraguayo



La felicidad del paraguayo: ¿Real o ficticia?. En esta nota analizamos cuál sería el origen de la dicha. 


Por Luis Noguera
lnoguera@sd.com.py


Hace unas semanas se daba a conocer los resultados de la encuesta que la consultora Gallup realiza anualmente. Este estudio es conocido mundialmente debido a que indica a los países que poseen la población con mayores niveles de felicidad.

Paraguay, desde hace cuatro años, se encuentra en lo más alto del ranking.

La metodología del estudio indica que se hacen cuatro preguntas a mil habitantes en 143 países para medir las emociones positivas.






Para la psicóloga clínica especializada en terapia cognitivo- conductual para adultos, Isabel Agüero, el optimismo que demuestra el paraguayo es el denominador común que permite que se destaque en emociones positivas.

Los valores como la solidaridad y hospitalidad del paraguayo que genera sentimientos de seguridad y pertenencia, porque sabemos que ante algún problema contaremos con manos amigas, evalúa la profesional.
 
¿Realmente el común denominador del paraguayo tiene tantas emociones positivas en un día?

Creo que el denominador común entre la mayoría de los paraguayos es el optimismo. Y eso es bastante sano, ya que a pesar de cualquier adversidad que esté viviendo la persona, su filtro optimista le hace tirar para arriba.

Las emociones vienen a ser la consecuencia de la forma de ver o evaluar las situaciones y por ende, al hacer un análisis positivo de los eventos se puede tener emociones positivas como esperanza, alegría, entusiasmo, entre otras.
 
¿El optimismo hace que el paraguayo crea que está todo bien?

Eso no quiere decir que la persona crea que está todo bien. Justamente la noticia de que el Paraguayo es por cuarta vez considerado el más feliz del planeta, generó diversas reacciones, porque asociamos el estado de felicidad con falta de problemas o dificultades y ahí sí que andamos mal a nivel de asistencia del Estado y todo lo que tenga que ver con ello.  


 
Isabel Agüero. Gentileza.
 

¿Qué hace esa diferencia con las personas de otros países?

Muchos motivos podrían hacer la diferencia. Entre otras cosas en Paraguay todavía vemos poco individualismo, estamos acostumbrados a mucho contacto social, a estar unidos a grupos de recreación y familiares constantemente. Esto promueve actitudes positivas que alejan a la persona del encierro que por su parte podría traer estados de frustración o depresión.

Por lo tanto es posible tener experiencias positivas diarias en nuestro país, esto fortalece nuestra visión optimista nuevamente y viene a darse un círculo de reforzamiento.

Por otro lado sonreímos mucho al estar en contacto social y es sabido que sonreír genera sustancias como la serotonina que nos produce una sensación de bienestar.
 
¿Cuáles son los factores que posibilitan esas emociones positivas?

Principalmente la forma positiva de evaluar las situaciones. Los valores como la solidaridad y hospitalidad del paraguayo que genera sentimientos de seguridad y pertenencia, porque sabemos que ante algún problema contaremos con manos amigas.

Las creencias religiosas aportan también un gran sentido de seguridad a través de la fe y como sabemos en Paraguay tenemos mayoría de creyentes.
 
¿La realidad nacional (inseguridad, corrupción, pobreza y otros) son factores que no influyen de una manera importante en el ánimo de los paraguayos?

Considerando la evidencia al parecer no afecta demasiado. Y en ese sentido sería bueno que vayamos haciendo un equilibrio y no llevar el optimismo a un conformismo que es otra cosa totalmente.

Reclamar los derechos es un hábito que muy pocos paraguayos tienen, la mayoría podrá decirte estar molesto por la situación actual del país pero sin ninguna motivación para hacer algo al respecto.
 
¿Cómo se pueden aprovechar estas emociones positivas en ámbitos laborales, educativos, familiares y otros?

Las emociones positivas tienen beneficios en sí mismas, ya que la persona manifiesta actitudes positivas. En lo laboral bastaría con redirigir estas energías hacia la producción laboral, la colaboración y trabajo en equipo. Lo mismo en la educación, aprovechar la predisposición positiva para generar intereses sanos en los niños, como entusiasmo por la lectura, la investigación, el cuidado de la naturaleza, etc.

En lo familiar y áreas educativas sí podríamos agregar el motivar en la educación basada en derechos y obligaciones, enseñando a los niños a manifestar sus inquietudes y reclamar cuando no se les respeta. Dejar de darle una visión negativa al enojo, sino más bien hacerles entender que es bueno enojarnos cuando algo está mal y reclamar justicia. Crear ambientes de debate desde la escuela.   
 

Metodología del estudio


 
Gallup.
 
“Gallup preguntó adultos en 143 países en el año 2014 si tenían cinco experiencias positivas en el día anterior a la encuesta”, expresa la consultora.

Los consultados en cada país debías responder con un “si” o con “no” a las siguientes preguntas:


-¿Cómo te sentiste bien descansado ayer?
-¿Lo trataron con respeto durante todo el día de ayer?
-¿Hizo sonreír o rió mucho ayer?
-¿Qué aprendió o hizo algo interesante ayer?
-¿Vivió usted sentimientos que lo hicieron disfrutar el día de ayer?


Como es de suponer, los paraguayos en su gran mayoría respondieron con un “si”.

Gallup consultó a alrededor de 1.000 personas por cada país, con base en estos datos fue elaborado el ranking que también reconoce a varios países de la región.

El estudio completo se encuentra aquí
Fuente: paraguay.com

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