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domingo, 24 de febrero de 2013

Trabajo práctico de universidad ya mueve 80 millones por mes


Por Víctor M. Pizzurno
 
La empresa unipersonal Frutalia es un ejemplo de que el sueño de muchos, de dejar de ser empleado para llegar a ser un microempresario próspero, es posible; sin endeudamiento, pero con capacitación, con estudio de mercado en busca del producto indicado, con microahorros y, por sobre todo, observando con detalle lo que quieren y cómo quieren los consumidores. 

Así se puede desarrollar una microempresa, según se desprende de la entrevista que realizamos a Arturo Fernández, impulsor del citado emprendimiento. 


El rubro de jugo de frutas todavía está por explotarse en Paraguay, según Arturo Fernández. / ABC Color
 
El emprendedor relató que se trata de un proyecto que empezó como un trabajo práctico de una compañera de estudios (hoy su esposa), cuando cursaba los primeros años de la carrera de Ciencias Contables y Auditoría, en la Universidad El Pacífico, pero que llegó al éxito con ayuda de toda su familia, principalmente de su hermano Juan y de su padre, entre otros.

Historió que al contraer matrimonio tenía 22 años y su esposa 18, situación que le llevó a decidir que solo uno de ellos podía continuar estudiando en la universidad. Fue su esposa quien prosiguió la carrera y Fernández recién en la actualidad está en la recta final en su carrera universitaria.

“Lo de Frutalia lo fuimos haciendo poco a poco, a pesar de emprenderlo justamente en un momento muy difícil de mi vida en la parte económica; sin embargo, siempre con paciencia, paso a paso, poco a poco”, expresó.

Recordó que tanto él como su esposa trabajaban como empleados de otras empresas y cuando les sobraba algún dinero del sueldo lo ponían en una caja de ahorros para financiar los primeros trámites necesarios en las diferentes entidades estatales, para obtener los permisos y autorizaciones correspondientes.

Al principio invertíamos G. 300.000 por mes, luego de algunos años pudimos destinar hasta G. 2.000.000 por mes, hasta que salimos al mercado generando los ingresos que sirvieron para el autofinanciamiento.

Dijo que los primeros trabajos fueron agobiantes, tales como los trámites en el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), los registros en el Ministerio e Industria y Comercio, y la obtención de los códigos de barra en EAN Paraguay. También solicitaron las patentes en la municipalidad, entre muchos otros papeleos requeridos.

“Cada año seguíamos avanzando, con paciencia, en algún papeleo o registro que se necesitaba para que naciera la empresa, algunos trámites llevan un mes, otros hasta tres meses, de entre los que se requieren; era el 2006 cuando estábamos iniciando”, señaló.

“Cuando Frutalia estaba totalmente formalizada empezamos a hacer las primeras pruebas de lo que queríamos vender, que era jugo de frutas; nos dispusimos a hacer algo diferente, jugo natural endulzado con ka’a he’ê”, destacó.

Agregó que las primeras pruebas y estudio de mercado lo hicieron dentro del círculo familiar y de amistades, encuestando sobre los gustos y ajustes de sabor en relación al dulzor, acidez y otras características. Descubrieron que los preferidos son los jugos de naranja, pomelo y naranja mezclado con mburucuyá.

Dijo que lograron entrar en las cadenas de los supermercados, pero las horas de espera para entrega de los productos y los pagos con cheques a cobrar en 30 y 60 días les hizo buscar otro canal de venta.
 

Entonces, imitaron el sistema empleado por las marcas de aguas en bidones; y mediante la entrega a domicilio comenzaron facturando un millón de guaraníes por mes, llegando hoy a ingresar G. 80 millones por mes. 

El proyecto sigue creciendo y se está preparando para dar el salto y convertirse en SA, con US$ 500.000 de facturación, y dar empleo a 30 personas.

Sueño

En el inicio, la empresa fue un sueño que surgió de un trabajo práctico de facultad y que está por convertirse en una SA de US$ 500.000.

¿Cómo?

Sin endeudamiento, haciendo primero lo que no da gusto: permisos y papeleos en las instituciones para formalizar la empresa.

Ahorro

“Cuando nos sobraba un dinero lo poníamos en una caja de ahorro, al principio G. 300.000 por mes, para las gestiones iniciales”.


pizzurno@abc.com.py
 
Fuente: ABC
 

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