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lunes, 29 de septiembre de 2014

Memoria de un soldado del Chaco cuyo heroísmo supera toda proeza



SARGENTO 1º EMILIO ARRÚA, VILLETANO, QUE FUE AL FRENTE DE BATALLA

Juana Arrúa habló con La Nación sobre la odisea que le tocó vivir al excombatiente que fue gravemente herido



29/09/2014
El Mariscal José Félix Estigarribia condecoró a los hombres que lucharon durante Guerra del Chaco.
 
 
 
Conmemorando un año más de la victoriosa Batalla de Boquerón, durante la contienda del Chaco un 29 de setiembre de 1932, La Nación acerca a sus lectores la hazaña de uno de los tantos héroes que luchó en varios combates. Se trata del sargento 1º Emilio Arrúa, un joven villetano que a sus 31 años se presentó a las filas del Ejército en carácter de reservista para defender a la patria.
Intervino, según relata Juana Arrúa, hija del excombatiente, en todas las acciones en que participó su unidad en las dos primeras etapas de la guerra, hasta caer gravemente herido en Pirizal en el mes de diciembre de 1933.

El veterano murió a la edad de los 67 años, un 6 de septiembre de 1970. Hoy sus hijos lo recuerdan como un soldado que demostró su fortaleza, únicamente comparable con el roble debido a la resistencia que mostró ante las penurias que tuvo que soportar, pero todo eso sostenido por el temple de su espíritu y el amor a la patria.

Juana recuerda cómo aún convaleciente, volvió al frente de batalla. Combatiendo siempre sin que las enfermedades pudieran atacar su férreo organismo, llegó con su unidad hasta las proximidades de Carandayty a principio del mes de setiembre de 1934.
Combates de Carandayty

La lucha en este sector se hacía más difícil por la naturaleza del terreno y la escasez de agua. Juana Arrua mencionó que su padre siempre recordaba cuando su unidad se encontró con una fuerte columna enemiga en su retaguardia. Notaron la superioridad numérica y la capacidad bélica con armas automáticas que poseían. Las opciones solo eran dos: atacar o escurrirse, por lo que el comandante de su tropa optó por la segunda, a fin de evitar pérdida de vidas.

Rememora que abrieron una pequeña senda entre los matorrales, el ejército paraguayo se alejó mientras un pequeño grupo liderado por el Sargento Arrúa entretuvo al adversario. “Atacaron a la primera línea enemiga con armamento pesado, lograron obtener importantes bajas bolivianas. Avanzaron hacia la segunda línea, el enfrentamiento ya fue cuerpo a cuerpo que duró por varias horas. Tras el cumplimiento de la misión, se dio la orden de retirada, en ese momento un proyectil alcanzó la pierna izquierda de mi padre, fracturando ambos huesos por debajo de la rodilla. En el intento de salvarle la pierna, sus compañeros le curaron la herida y vendaron en plena huida”, relató.

Al llegar a la boca del sendero, viendo que la mayor parte de su grupo sobrevivió al ataque, ordenó que solo 9 soldados quedaran para transportarlo en la camilla improvisada. Al resto, se le ordenó avanzar para reunirse con el ejército. En esa noche fueron rodeados por los bolivianos, por lo que obligó a sus subalternos abandonarlo escondido en la espesura de un matorral.
 
 
Fuente: lanación
 

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