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jueves, 10 de marzo de 2016

Capullos de seda producidos en San Pedro son exportados a Italia y Japón



Lentamente y a pasos se­guros se va desarrollando la sericultura (el cultivo de mora y cría de gusanos de seda) en el país. 

Ac­tualmente productores de Kamba Rembe, del depar­tamento de San Pedro, tra­bajan arduamente en este sector alternativo.

 

Yeruti  Salcedo
ysalcedo@5dias.com.py
@yerutree


La pro­ducción va a la hilandería para luego ser exportada a Italia y a Japón, donde se encuentra la matriz de la empresa Nembri (propieta­rios a su vez de Seda y Fibra SRL, firma que opera en el Paraguay), para luego ser distribuida a muchos otros mercados. En tres años la firma exportó por valor de US$ 20 millones.

En la década de los sesen­ta, en el Paraguay se tuvo unas primeras experien­cias de incorporación de la sericultura por parte de los japoneses de la empresa Isepsa (Katakura y Itochu, de Japón).

El objetivo del proyecto es el de proveer de capullos de seda a hilanderías japone­sas. La tecnología utilizada fue de tipo tradicional ja­ponés, la mejor del mundo y la misma de la empresa Seda y Fibras. 

El proyecto tuvo éxito en las colonias japonesas de los primeros inmigrantes hacia el Para­guay, donde se llegó a una producción máxima de 800 toneladas de capullos ver­de.

“Exportamos la produc­ción desde 1989, trabaja­mos muy de cerca con el Gobierno, pero nosotros sabemos que el trabajo se divide en dos, por un lado, el sector privado hace su parte y, por otro lado, el Gobierno, no esperamos que ellos hagan nuestro trabajo, nosotros traemos tecnología, mercados. 

En cuanto a las exportaciones ahora estamos reactivan­do, en valores no tenemos aún, pero en tres años lle­gamos a exportar por US$ 20 millones”, indicó An­drea Nembri, director de la empresa Seda y Fibras SRL.


DIFUSIÓN DEL CULTIVO


La difusión con los cam­pesinos paraguayos fue muy débil en las áreas de influencia, lo cual no ha causado ninguna repercu­sión significativa. Nunca hubo el plan de implantar el sector genético (se im­portaban huevos de Japón) ni de instalar una hilan­dería en Paraguay. 

En el año 1986 inversio­nistas italianos, especia­lista en sericultura, vi­nieron a Paraguay y luego de un estudio agronómico y técnico de factibilidad, resolvieron instalar en Paraguay una empresa de producción de capullos y una industria de seda. 

La empresa Seda y Fi­bras SRL se constituyó en diciembre del año 1988 y empezó un trabajo a largo plazo de transferencia de tecnología y de incentivo a la sericultura, mediante la producción propia de capullos de seda, así como fomentando la producción con las familias campesi­nas de los alrededores de Alto Paraná.

En el año 1994 se puso en marcha la hilandería en Hernandarias y la produc­ción se fue desarrollando con la introducción de máquinas de la más alta tecnología, así como la realización de la infraes­tructura necesaria para ese efecto.

La planta de Hernan­darias exportó el 100% de producción, inclusive desechos y subproductos, abasteciéndose de materia prima en buena parte en el exterior para su pro­cesamiento y posterior exportación, debido a que la producción del país es insuficiente para cubrir la demanda de materia pri­ma requerida por la em­presa.


CAPACIDAD INSTALADA


La capacidad de la planta industrial para la absorción de la materia prima pro­ducida por los sericultores llega a las 2.000 toneladas de capullo fresco por año como mínimo. La produc­ción interna de Paraguay no llegó a despegar por dos motivos fundamentales: los primeros productores de Alto Paraná e Itapuá fueron desplazados por el avance de la producción de los granos y nunca hubo un plan orgánico de apoyo al campesino sericultor.


Este segundo motivo, jun­to con la dificultad de ac­ceso a las fincas, la falta de comunicación y la ausencia de una organización cam­pesina fueron los motivos que impidieron el suceso hasta la fecha.


Fuente: 5dias

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